Buenas noches,
te apetece abrir la ventana?
noté que sellaste la puerta
y no me llamaste esta mañana
-como prometiste-
Sí, creo haber entendido,
no es necesario gritar,
ni hablar del tiempo perdido
cuando con la almohada solías hablar,
ella no te escucha,
no te quiere y no responde,
ahora pondré cara de serio
para poner las cosas en orden...
-preparo mi discurso memorizado-
No eres tú, soy yo,
aunque la verdad nosé quién fué,
ni que hago sentado en tu sofá,
creo que es por lo que tomé...
-me tomo unos segundos-
Bebí bastante, estoy algo ebrio,
sé que ron con ibuprofeno
no son la excusa perfecta
para señalarte de frente con mi dedo del medio,
será por el miedo,
o quizás no estoy pensando,
solo dejandome llevar
por el odio que te estoy cultivando...
-trato de disimular mis nauseas-
Es hora de dormir,
mis dragones esperan la comida
mientras revolotean por el jardín,
amenazan con quemar tus cartas
si no los alimento
-están un poco violentos-
El tiempo se hace lento,
ardo en el fuego de su fuego,
en los recuerdos de tus recuerdos,
ahora por favor calmate en silencio!
No quiero amor, quiero morfina,
un poco menos de dolor,
algo de opio con adrenalina,
y creeme, que no por matar mis sueños
te convierte en asesina,
es solo que... es solo que cada dia
duermo con la conviccion de que jamás exististes,
que es la droga la que tu presencia imagina.