Cabalgo sobre mi calvario
monta en cólera mi orgullo,
rompe cruel su capullo
huyendo del sangriento calendario;
Fuera de lo ordinario
mis caprichos ya entona
mi sonrisa se envalentona,
pero aun sufriendo;
Lo que nunca entiendo
disfrazado de persona.
Soy cruz de espinas
sobre coronas de carne,
llanto inmesurable
por donde caminas;
Una mirada asesina
culmina en tus labios rojo carmín,
olvidando el Edén de tu jardín
entre marchitas flores;
Un arcoiris sin colores
avisa que otoño llega a su fin.
Copulo con las olas
de mi mar de negligencias
mientras ardiente la paciencia
se extermina así sola;
Mi pecho enarbola
un ramo de olivos,
en un tono agrio y agresivo
mientras desafiante me fustigas;
No existe algo digas
que evite tu caida en el olvido...
Absoluto Amor *
Hace 15 años


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