Como si las palabras
ladraran rabiosas
sobre las hojas en blanco
de mis cuadernos olvidados,
quizás buscando refugio
contra el llanto desmesurado
que se supone al perder
su hogar por tanto añorado;
Vagan sin rumbo
entre la gris tormenta
buscando suplir el calor
del cobijo de tus labios de menta,
del fogón de tus ojos de miel,
de la calidéz que tus piernas ostentan;
Hoy palabras adormecen
entre tanto laurel marchito,
secos por el tiempo maldito,
que mejor se sequen las negras saetas,
mientras esperan tu venir
en su frio rinconcito...
Absoluto Amor *
Hace 15 años


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